¿Qué hacer cuando tus hijos tienen fiebre?

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Cuando existe la sospecha de fiebre en niños, antes de iniciar cualquier tipo de tratamiento es muy importante cerciorarnos de que, efectivamente, existe fiebre o es sólo una falsa alarma. Aunque existen ciertas señales de la subida de la temperatura corporal (mejillas más sonrosadas de lo normal, decaimiento general, escalofríos…) lo ideal es comprobarlo utilizando un termómetro; si el aparato indica más de 38 ºC significa que hay fiebre.

Una vez hecha la comprobación, es el momento para iniciar el tratamiento durante el cual será necesario ir revisando con regularidad la evolución de la temperatura. Hay que tener en cuenta que la fiebre es un mecanismo de defensa mediante el cual el cuerpo se protege, de modo que el organismo desarrollará unas fases antes de regresar a una temperatura saludable. Dependiendo de la edad del niño y de la fiebre que alcance habrá que seguir un protocolo u otro:

–       Si la fiebre se mantiene en torno a los 38 ºC, el niño deberá guardar reposo para ayudar a su organismo a pasar la enfermedad. Es importante que la temperatura del cuarto sea agradable y no muy calurosa; entre los 20 y los 22 ºC es lo más óptimo. También es importante no caer en la tentación de abrigar en exceso al enfermo, aunque éste tenga las manos y los pies fríos. El objetivo es bajar la temperatura corporal y tanto un ambiente demasiado caldeado como más ropa/mantas de las necesarias impedirán la recuperación. Lo que sí es esencial es que el niño beba muchos líquidos, ya que es importante mantener los niveles de hidratación.

–       Si la fiebre supera los 39 ºC ya se considera fiebre alta; en este caso es aconsejable colocar paños fríos empapados en agua sobre la frente del enfermo. Un baño de unos 20 minutos también resulta una opción muy acertada, aunque el agua nunca debe estar fría, sino tibia, unos 3 ºC más baja que la temperatura corporal a la que se encuentra el niño. Es normal que en estas circunstancias el enfermo no tenga hambre ni sed; la hidratación sigue siendo muy importante, pero tampoco es acertado forzarle a que ingiera nada.

El uso de medicamentos especialmente indicados para la fiebre en niños es acertado para ayudar a remitir los síntomas, siempre y cuando no se combinen estos analgésicos con otros fármacos como antibióticos. Gelocatil Pediátrico es un medicamento presentado en sobres que contienen polvos granulados a base de paracetamol; hay dos variedades de este analgésico antitérmico según la edad y/o el peso del niño: de 250 g (a partir de 5 años – 25-31 kg) o de 325 g (a partir de los 8 años – 32-49 kg). Si tu hijo tiene más de 12 años o pesa más de 50 kg, entonces ya le puedes administrar Gelocatil Adultos.

No hay que olvidar que ante cualquier duda siempre es altamente recomendable la asistencia médica, sobretodo si la fiebre no desciende después de intentarla calmar o viene acompañada de síntomas más graves.

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